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Principios de Evangelismo

Por Qué Debes Compartir tu Fe: 4 Razones Clave y Cómo Empezar

¿Por qué compartimos el evangelio?

Aquí hay cuatro razones que podrían cambiar tu forma de ver la evangelización —es decir, compartir a Jesucristo con personas que aún no lo conocen. Compartimos el evangelio...

1) Para dar a conocer quién es el Dios verdadero

Existimos para darle la gloria a Dios.

Pero, ¿qué es la gloria? Es el reconocimiento de su grandeza y majestad.

¿Por qué Dios quiere la gloria? Porque Dios es tan grande que, cuando no lo glorificamos, le estamos dando menos de lo que se merece.

Engrandecemos el nombre de Dios cuando les contamos a otros quién es Él y las cosas buenas que ha hecho. Cuando las personas creen en Jesús, la gloria de Dios se da a conocer y se manifiesta (2 Corintios 4:5-6).

¿Ya le has contado a alguien lo que Jesús ha hecho en tu vida?

 

2) Para dar esperanza a los demás

“Vivir sin esperanza es dejar de vivir”, dijo Fiódor Dostoyevski, autor de Crimen y castigo.

Una de nuestras necesidades humanas básicas es tener esperanza, pero hoy en día muchas personas no saben dónde encontrarla.

Pablo, al escribirles a los cristianos de Éfeso, les recuerda que en otro tiempo estaban “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12, Nueva Versión Internacional).

Pero Dios, lleno de amor y misericordia, les extendió la mano y les dio una nueva vida en Jesús (Efesios 2:4-5). Cuando compartimos el evangelio, ofrecemos la esperanza de una vida nueva con Cristo que no se puede encontrar en ningún otro lugar.

¿Quiénes de tus familiares, amigos o vecinos aún no han experimentado la esperanza que Dios ofrece?

 

3) Porque somos los voceros de Dios

Dios nos ha confiado el privilegio de ser sus embajadores o voceros.

Pablo lo describe de esta manera:

“Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo en Cristo, sin tomarle en cuenta sus pecados. Y nos ha encargado a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios hiciera su llamamiento por medio de nosotros. Les rogamos en nombre de Cristo: Reconcíliense con Dios” (2 Corintios 5:18-20, NVI).

En el mundo antiguo, si un embajador no entregaba el mensaje del rey, ¿qué pasaba? Se desataba un desastre: se libraban guerras, se negaba la ayuda, se perdían vidas. Como embajadores de Cristo, tenemos el honor de proclamar el mensaje que Él nos da: ¡la increíble noticia de que somos reconciliados con Dios a través de Cristo!

¿Qué pasaría si empezaras tu día pensando: “Hoy soy embajador de Dios”?

 

4) Para aumentar la alegría de todos

El autor de 1 Juan dice: “Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa” (1 Juan 1:4, NVI). No solo le daba alegría hablar de Jesús, sino también la emoción de saber que otros compartirían el gozo de conocerlo.

Cuando creemos que Dios nos amó tanto que estuvo dispuesto a morir por nosotros, no hay nada que pueda quitar el fruto de eso: una alegría indescriptible. Si estamos disfrutando nuestra relación con Cristo, no podemos evitar querer que los demás también conozcan y experimenten el amor y la gracia de Dios.

¿A quién te gustaría ver experimentando esta alegría?

 

¿Y ahora qué sigue?

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