Oración

¿Por qué orar es tan difícil?


En una escena de "Cazadores del arca perdida", Indiana Jones corre por una calle y dobla la esquina, encontrándose cara a cara con un espadachín árabe. ¿Recuerdas al sujeto? Agita hábilmente su espada. Indiana Jones pone los ojos en blanco y saca su revólver. Boom - ese es el fin del espadachín.

¿Sabías que esa escena no estaba prevista en la película original? Se había coreografiado una increíble lucha de espadas. Como broma, Harrison Ford utilizó la pistola; la sacó y disparó al tipo, que le siguió el juego. Al productor le gustó tanto la escena que la dejó en la película.

Me gusta la escena porque es una imagen de la vida cristiana.  Algo que parece amenazante puede ser neutralizado con un arma superior.

En la biblia, la oración es descrita como nuestra divina y única arma poderosa. Considera algunas de las cosas que la biblia dice que la oración puede hacer por sí sola: cambiar la realidad, curar a los enfermos y controlar las fuerzas de la naturaleza. La oración ha devuelto a los muertos, nos mantiene alertas, con la mente sobria, nos protege contra la tentación y libera nuestros miedos y frustraciones. Talvez lo más significativo de todo es que la oración puede herir al enemigo, restringiendo su actividad  y recuperando rehenes de su campamento.

También me gusta la escena de Indiana Jones porque para mí describre realidad. No es como las viejas películas de vaqueros en las que los buenos y los malos se disparan mutuamente; cuando el malo se queda sin balas, el bueno tira su pistola y se pelean, cuerpo a cuerpo. Eso no es la realidad.

En el mundo donde vivo, si tienes un arma superior, la usas. Tenemos un arma superior, pero no siempre la usamos. Podemos comunicarnos con nuestro creador pero no lo hacemos. No oramos. ¿Por qué? Simplemente porque orar es difícil. ¿Por qué? Déjame darte algunas razones.

Primero, porque es muy extraño. En una ocasión estaba en un restaurante con un grupo de chicos, decidimos orar antes de comer. Como estábamos en medio de un restaurante, dije, "¿Por qué no ora cada uno por su cuenta?" Así que inclinamos nuestras cabezas, cerramos nuestros ojos y comenzamos a orar. Ahora, yo soy como tú, mi oración no es solamente "Dios, gracias por la comida". Me tomo un minuto mientras la digo, y así lo hicieron mis amigos.

En medio de nuestra gracia, el mesero se acercó y preguntó, "¿cuál es el probelma?" Durante un minuto, se paseó por la mesa preguntando, "¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema?"

A veces olvidamos que el mundo en el que vivimos está en contra de la oración. Parece un acto de desesperació, o algo que se usa comos sedante, pero no una forma de vida. Es simplemente extraño.

Segundo, orar es difícil porque es una disciplina. Seamos honestos, nos falta disciplina. Algunos escritores describen la oración como si fuera una experiencia extáctica, como si cada vez que oraran los ángeles descendieran sobre ellos. Para mí no es así. ¿Lo es para ti? Estoy comenzando a creer que para algunas personas, no importa lo que hagan, los ángeles descienden sobre ellos.
Yo no soy así. Y conozco cristianos que ya no oran porque fue una descepción. Su experiencia no fue lo que esperaban. Sin embargo, la conclusión es la siguiente: tienes que practicar la oración, en primer lugar, como una disciplina, no como una experiencia.

Espero que ese punto no sea decepcionante para ti, porque lo cierto es que la mayoría de las cosas excelentes de la vida son disciplinas. ¿No es cierto? ¿Estás en la universidad? Es una disciplina. El conocimiento viene de la disciplin, la condición física viene de la disciplina, la habiliadad en el arte o en la música viene de la disciplina. La oración será primero una disciplina.

Tercero, creo que orar es muy difícil porque no es fácil prestar atención. ¿Te resulta difícil prestar atención cuando oras? Espero no ser el único. Admito que para mí, los seres invisibles, sin forma, son difíciles de enfocar. Hay veces que he tenido la sensación de estar hablando con el techo.

Cuarto, creo que orar es difícil porque, francamente, hay cosas más entretenidas que hacer, y otras ocupaciones claman más fuerte por mi atención. Para la mayoría de nosotros, tenemos demasiada prisa por hacer algo porque es más divertido sacar la lista de cosas por hacer y tacharlas que dedicar tiempo a la oración.

Quinto, orar es difícil porque puedes hacer más cosas por tu cuenta. Al menos eso creemos. Un famoso general británico dijo una vez: "He notado que en la batalla Dios siempre parece estar del lado del ejército con la artillería más pesada". Creo que para cada uno de nosotros ha llegado algún gran evento en la vida en el que olvidamos orar. El evento llegó, pasó, y salió bien. Entonces empezamos a sospechar que la oración no era tan crucial como pensamos, y que tal vez coseguiríamos más si dejáramos de perder el tiempo de rodillas y simplemente saliéramos a hacer cosas.

Sexto, orar es difícil porque es un fracaso universal.  Recuerda la historia d ela mujer sorprendida en adulterio, en Juan 8. Ella es llevada ante Cristo, quien simplemente dice a la gente que la rodea, ansiosa por castigarla: "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Con ello, el público se queda sin palabras.

Pero Él pudo haberlo dicho de otra manera, simplemente diciendo: "El que tenga una vida de oración magnífica que tire la primera piedra". De igual forma, eso no dejería a nadie.

Todo el mundo tiene problemas con la oración, y debido a esto, muy pocas personas son modelos para ti, desafiándote y animándote en esta área. Te reunirás con otro cristiano y le dirás: "Tengo problemas para orar", y la mayoría de las veces te dirán: "Yo también". Necesitamos más personas que puedan decir: "¿Cuál es el problema? Prueba esto. Haz esto".

Por último, la oración se ha malinterpretado. Nos preguntamos, "¿Qué es la oración? ¿Qué hago primero? ¿Y luego qué hago?" Como resultado, cuando vemos la palabra "oración", nos viene a la mente simplemente un sentimiento de frustración, desánimo o culpabilidad. Para muchos la oración no es difícil, es imposible.

El autor Samuel Taylor Coleridge escribió una vez: "El acto de orar es la energía más elevada de la que es capaz la mente humana. Orar... con la concentración total de las facultades.  La gran masa de los hombres mundanos y de los hombres cultos son absolutamente incapaces de orar".

¿Crees que es verdad? Después de varios años de orar, estoy de acuerdo. Como estudiantes universitarios, están en un grupo de élite, lo mejor de lo mejor. Son inteligentes, talentosos y tienen grandes aspiraciones.

Me pregunto qué pasaría si fuéramos capaces de levantar la maquinaria del mundo, viendo no sus logros mundanos, sino los espirituales. ¿Qué aspecto tendrían como personas de oración? Para muchos de nosotros, descubriríamos que nuestras vidas de oración son simplemente interminables y aburridas súplicas, una vida de complacencia, somnolencia y sospechas de que estamos perdiendo el tiempo. Pero puede ser mejor. Puede ser diferente.

¿Sabes qué necesitamos? Un pequeño curso de oración. Afortunadamente, en el Sermón del monte, Jesús da exactamente una lección. Mira en Mateo 6:5-13.

Ahí encontrarás tres cualidades de la oración que debemos tener.

    1. Orar en privado. (Ver Mateo 6:5,6)

    2. Orar genuinamente, orando personalmente, con seriedad, honestidad y reverencia. (Ver Mateo 6:7,8)

    3. Orar con variedad. (Véase la oración del Señor en Mateo 6:9-13)

Orar como el Señor enseñó nos dará las bases para una vida de oración mejorada, y nos ayudará a utilizar nuestra arma superior. La oración pone a nuestra disposición los recursos de Dios, que de otro modo no estarían disponibles: recursos físicos, espirituales, mentales y emocionales.

Para terminar, dejaré esto para que lo mediten:

Edward MacHenry Baumn, un capellán de la Guerra Civil, era muy conocido entre sus hombres porque todos los días durante la guerra se levantaba a las 4 de la mañana y rezaba hasta las 7. Una vez escribió: "Toda la fuerza de la declaración bíblica es para aumentar nuestra fe en la doctrina de que la oración llega a Dios. Asegura favores de Dios que no pueden ser asegurados de ninguna otra manera, y que no serán otorgados por Dios si no oramos". Es cierto que la oración es difícil, pero es gratificante.

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